Lo primero es limpiar la superficie. Es importante que antes pulir, la zona a tratar esté completamente limpia. Utilizá un shampoo con PH neutro para lavar la zona.
A la hora de secar tu auto, te recomendamos que lo hagas con un paño de microfibra. Es importante que elijas este tipo de paños debido a que no generan fricciones que puedan rayar la pintura y dejar pelusas.
Una vez que la zona está limpia y seca, para remover todas las impurezas que pueda tener adheridas la chapa te recomendamos utilizar unas gotas de alcohol de isopropílico para quitar cualquier tipo de resina, silicona u otros contaminantes.
¡Listo! Sólo queda aplicar Autopolish para revivir el brillo de tu auto.